Where is the love

Si sólo tienes amor por tu propia raza
lo único que harás será dar pie a la discriminación
y la discriminación genera odio
y cuando odias, te pondrás furioso


http://www.libertad-expresion.org.mx/
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viernes, 17 de julio de 2009

Breves sobre el derecho de acceso a la información

Profesionales de la información

El derecho de acceso a la información pública posibilita que todas las personas sin necesidad de justificar las razones de las solicitudes puedan conocer el actuar de las personas que tienen a su cargo o se les destinan recursos públicos.

En la medida en que un estado favorezca el acceso a la información pública se considerará más democrático ya que posibilita que los ciudadanos conozcan cómo se desempeñan y qué hacen con los recursos, además de proporcionar certidumbre jurídica a la población.

La evaluación de los contenidos legales de las entidades federativas abre un panorama que posibilita la adecuación y evolución de las leyes con la intención de que las personas no sean menos favorecidas en algún momento.

Mientras la sociedad tenga mayor acceso a la información contenida en los archivos, comenzará a tener mayor confianza en sus autoridades ya que podrá evaluar efectivamente su gestión, y en el caso de que sea deficiente podrá tomar las medidas necesarias para que ya no estén en el poder. Fomentando así la democracia y la cultura de la transparencia.

martes, 14 de julio de 2009

Derecho a la información en México, una conquista aún lejana

Profesionales de la información
PARTE I, II Y III
I Introducción

Si bien desde un punto de vista filosófico los valores son universales e inmutables, no ocurre lo mismo con la forma en que las sociedades ven estos valores ni, mucho menos, la forma en que se legislan. Por ejemplo, en la actualidad se reconoce como indiscutible el derecho a la libertad, lo que ha llevado a que prácticamente en todo el mundo esté prohibida la esclavitud (por más que ésta se siga dando en algunos sitios, pero de manera ilegal) hace relativamente poco tiempo era motivo de discusión y apenas unos cientos de años atrás, era una institución totalmente respetable.

Lo mismo podemos decir del derecho a la información, sobre todo cuando el concepto de información, tal como se entiende en las sociedades actuales, es un fenómeno cultural extraordinariamente reciente en la historia del mundo. Como asegura el doctor José Antonio Forzán:

Es apenas en la Revolución Industrial, con su consecuente desarrollo de grandes ciudades y masas más o menos alfabetizadas que surgen los medios de comunicación colectiva tal como los conocemos hoy en día. ¿Y por qué medios de comunicación colectiva? Porque son los instrumentos tecnológicos que permiten que una colectividad, sin importar la forma en que esté constituida, adquiera información y, posteriormente, la difunda y retroalimente.
De hecho, en la exposición de motivos de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, el gobierno mexicano expresa:
La información es un elemento imprescindible en el desarrollo del ser humano, ya que aporta elementos para que éste pueda orientar su acción en la sociedad.
El acceso a la información es una instancia necesaria para la participación ciudadana y la protección de los derechos civiles, dado que sin información adecuada, oportuna y veraz, la sociedad difícilmente se encuentre en condiciones óptimas para participar en la toma de decisiones públicas. A efecto de lo anterior ha surgido la necesidad de utilizarla de manera racional y productiva en beneficio del individuo y de la comunidad, para lo cual nuestra constitución la ha establecido como una garantía individual de todo gobernado y, la legislación secundaria en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, ha incorporado reglas que buscan garantizar el ejercicio efectivo de este derecho.
El derecho a la información regula el conjunto de normas jurídicas referentes a la información y los límites de las libertades informativas; regula la relación entre la sociedad, los medios de comunicación y el estado. Por lo tanto, el derecho a la información, se perfila como un derecho humano que regula el derecho a investigar, a transmitir o difundir y a recibir información. María Elena Mesta Fernández, licenciada en derecho y maestra de derecho ambiental, explica:
La información es un elemento imprescindible en el desarrollo del ser humano, ya que aporta elementos para que éste pueda orientar su acción en la sociedad. A efecto de lo anterior ha surgido la necesidad de utilizarla de manera racional y productiva en beneficio del individuo y de la comunidad, para lo cual la legislación ha incorporado reglas que buscan garantizar el ejercicio efectivo de este derecho.
II Modernidad y libertad

La modernidad suele vincularse con la libertad, de tal manera que el cumplimiento de los estándares para su desarrollo hacen difícil pensar tanto en el fin de la modernidad como en su propio desarrollo. Por un lado, tenemos voces que claman por acabar con “el libertinaje de los medios” esgrimiendo razones que van desde las clásicas del pudor, hasta otras que tienen que ver con la seguridad nacional.

Sin embargo, es innegable que el conocimiento y por ende, la libertad de conocimiento, es tal vez el único medio para lograr una sociedad participativa, justa y libre. Claro, esta libertad, como todas las demás, requiere que se ejerza con responsabilidad. Sin embargo, el estado debe garantizar los medios necesarios para que se cumpla.

Por otro lado se presenta el hecho innegable de un “exceso” ya que en una sociedad como en la que vivimos la información y la comunicación constituyen variables determinantes de la vida cotidiana que se ven señaladas por la explosión de todo tipo de medios, desde los tradicionales hasta los más modernos tales como internet. Suponemos, como expresa el escritor José Saramago, que deben existir límites racionales ante este fenómeno.

Si una persona recibiera en su casa, cada día, 500 periódicos del mundo entero, y si esto se supiera, probablemente se diría que está loca. Y sería cierto. ¿Quién, sino un loco, puede proponerse leer cada día 500 periódicos? Tendría que leer uno cada tres minutos, o sea, más de 20 por hora, y eso durante las 24 horas… Algunos olvidan esta evidencia cuando se agitan de satisfacción anunciándonos que ahora, podemos recibir 500 cadenas de televisión. ¿De qué forma 500 cadenas de televisión van a informarnos mejor que 500 periódicos que no podemos, materialmente, leer?
III El trabajo de los medios

Pero, cuán difícil parece ser esta tarea al ver el trabajo de algunos medios. El espectáculo que manejan los medios de comunicación colectiva, independientemente de su masificación, está sujeto por un lado a los gustos y necesidades marcadas por las sociedades y modelos consumistas, enajenados y desinteresados en retomar aspectos que sirvan a los mejores intereses del ser humano y, por otro lado, esos mismos medios son muchas veces instrumentos de poder que corrompen de inicio la tarea de los informadores, como expresa el maestro en ciencias Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán:

Hay una sobre oferta de información. Pero, ¿realmente hay diferencia entre lo que es la oferta? o ¿no es la reproducción multiplicada de lo mismo? Vemos, por ejemplo, que en los periódicos se reproducen anuncios, información sobre personajes internacionales, fotos idénticas, notas pagadas, etc. En la tv por cable el asunto es peor. Un canal transmite las mismas caricaturas una y otra vez, hay canales exclusivos de deportes (para que siempre sea domingo), de la naturaleza, de arte… Mucha oferta aparente, pero poca diversidad sustantiva. La gente, ante esto, se convierte al zapping. La gran cantidad de información es en realidad desinformación.
Por medio de la libertad es posible instruir el conocimiento, fomentar las ciencias, las artes, la política en su acepción más alta; la libertad es el nutrimento para la democracia, que trasciende las personas e influye en las cosmogonías de las sociedades para que aprendan a formar un juicio crítico de su entorno, alejado de susceptibilidades y tergiversaciones.

La libertad se refuerza y mantiene a través del tiempo y de los medios que la difunden. Sigue en la mente de las generaciones a pesar de su inexistencia o su persecución, pese al hartazgo comunicativo del que hablamos anteriormente, a los ataques directos y al desprecio de muchos sectores que, como mencionamos antes, desde trincheras de izquierda o derecha, escudados en la moral o en la seguridad, pretenden coartarla, coptarla, disminuirla, atacando el principio que no por aparecer en el Nuevo Testamento deja de ser cierto y universal, referente a que la verdad “nos hará libres”.

El escritor Eduardo Galeano habla, precisamente, del problema del hartazgo comunicativo cuando dice:

Nunca el mundo ha sido tan desigual en las oportunidades que brinda, pero tampoco han sido nunca tan igualadas las ideas y las costumbres que impone. La igualación obligatoria que actúa contra la diversidad cultural del mundo impone un totalitarismo de la desigualdad de la economía.
En el mundo sin alma que se nos obliga a aceptar como único posible, no hay pueblos, sino mercados; no hay ciudadanos, sino consumidores; no hay naciones, sino empresas; no hay ciudades, sino aglomeraciones; no hay relaciones humanas, sino competencias mercantiles.
Y menciona uno de los culpables:

Los medios de comunicación de la era electrónica, mayoritariamente puestos al servicio de la incomunicación humana, están imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad de consumo, y nos están otorgando el derecho a elegir entre lo mismo y lo mismo, en un tiempo que se vacía de historia y un espacio universal que tiende a negar el derecho a la identidad de sus partes.

lunes, 22 de junio de 2009

¿Quién debe velar por la seguridad de los profesionales de la información?

Profesionales de la información
El 16 de junio de 2009, se publicó en la página de internet de Crímenes contra Periodistas, Proyecto Impunidad una nota intitulada "Crean en México comité de evaluación de riesgos de periodistas", que textualmente dice “Ante ‘el clima de una grave represión en torno al trabajo periodístico’, el gobierno federal y el Congreso de la Unión acordaron la creación de un Comité de Evaluación de Riesgos, con base en normas internacionales para proteger la labor de medios de comunicación y periodistas en las 32 entidades del país”. Al respecto es necesario hacer varias reflexiones.

http://www.impunidad.com/

Evidentemente es el estado el que debe garantizar el derecho a la información[1], el problema es que en muchos casos de agresiones no ha existido respuesta contundente de las autoridades federales[2] y estatales en la investigación efectiva de los hechos, lo que se traduce en impunidad “el gobierno federal debe reconocer que las estrategias para frenar las ejecuciones en nuestro territorio no están funcionando”[3].

El presidente de la Comisión Especial para dar Seguimiento a las Agresiones a Periodistas y Medios de Comunicación, Gerardo Priego Tapia (Partido Acción Nacional), destacó que los derechos a la libertad de expresión, de prensa e información se ven amenazados por la “delincuencia organizada, los malos gobiernos y las malas autoridades. La indiferencia al silenciamiento de los periodistas y comunicadores, en sus diferentes presentaciones: amenazas, violaciones, desapariciones, atentados, asesinatos recae en la complicidad”[4].

También, el titular de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, Emilio Álvarez Icaza, afirmó que se requiere impulsar una Ley General de Protección a Periodistas, con base en los estándares internacionales[5]: “Uno de los desafíos principales para el ejercicio de la libertad radica en que las instituciones mexicanas no están funcionando y esto sucede porque no generan la protección necesaria, eficiente y suficiente para el ejercicio del periodismo”, acotó. Acusó que lo más grave de todos esos hechos es que no existen culpables, “no hay un solo detenido que ayude a dar esperanza, confianza y la solidez necesaria para el ejercicio del periodismo”.

Cuando la violencia tiene como objetivo acallar la libre expresión y el derecho a comunicar, investigar y trasmitir información, no sólo se está violando el derecho a la vida y a la integridad física, sino que constituye un ataque al derecho a la información, cuya vigencia es una condición fundamental del estado de derecho.

Frente a esta situación, el estado mexicano en respuesta a las exigencias de la sociedad creó la Fiscalía Especial para la Atención a Delitos cometidos contra Periodistas a través del acuerdo A/031/06[6], publicado en el Diario Oficial de la Federación el 15 de febrero de 2006. Dentro de la exposición de motivos expresó:

Lamentablemente esta fiscalía, ni el estado mexicano, han podido cumplir con su finalidad y deber ya sea por falta de recursos, competencia y en el peor de los escenarios por la corrupción; lo cierto es que en la Resolución de la Reunión de Medio Año celebrada en Caracas, Venezuela del 28 al 30 de marzo de 2008[7] se resolvió:

Reclamar al gobierno mexicano y al Congreso de la Unión que doten de capacidad legal, recursos materiales y humanos suficientes a la Fiscalía Especial para la Atención a Delitos cometidos contra Periodistas de la PGR, para que pueda investigar de forma real y profunda los casos de secuestros, amenazas y asesinatos de periodistas ocurridas en el país, y deje de ser una oficina sin efectividad.

Es sorprendente que hasta ahora se haya decidido crear un comité de evaluación de riesgos, debido a que las agresiones en contra de los profesionales de la información en México no son un tema nuevo, en el 2006 México se convirtió en el país más peligroso en América Latina para ejercer el periodismo y ocupó el segundo lugar a nivel mundial después de Irak.

No podemos seguir negando el nivel de riesgo que tienen los profesionales de la información al intentar desempañar su función en la república mexicana, situación muy preocupante, que además ocasiona un cambio en la profesión del periodismo ya que han dejado de investigar sobre situaciones que pudieran implicar un riesgo “no queremos ser héroes y tampoco víctimas”[8].

En la medida en que la protección de los profesionales de la información vaya siendo mucho más efectiva, estos podrán volver a retomar la “función de vigilancia y control (que además les exige) un compromiso serio con las fuentes, el deseo de ocuparse de asuntos de importancia y una prensa independiente de cualquier interés que no sea el del consumidor final de la noticia”[9].

No hay duda que queda mucho por hacer, la sociedad requiere de manera urgente una legislación moderna, democrática y eficaz que garantice la integridad de los profesionales de la información, puesto que son ellos quienes de manera profesional garantizan a la sociedad la posibilidad de estar informados, de conocer lo que ocurre en todos los niveles de acción de sus comunidades.

En estos momentos tan peligrosos, los profesionales de la información se mantengan convencidos de su función y sigan desempeñándola. Como también lo es, que el gobierno y las demás entidades federativas creen los mecanismos necesarios para controlar las agresiones en su contra y de ser posible, eliminarlas.

Los periodistas en Irán

Profesionales de la información

Me interesa retomar de la columna en línea de Juan Tadeo, la nota que publicó el miércoles pasado porque la considero importante para iniciar el contenido de este blog, el cual pretende hacer comentarios sobre la actualidad del ejercicio periodístico en México y la situación de los profesionales de la información.

  • Las peores noticias

    Violaciones a la libertad de expresión y el derecho a la información en Irán. Como ustedes saben, en días pasados de llevaron a cabo las elecciones presidenciales en Irán; el candidato ganador fue
    Mahmoud Ahmadinejad, pero el derrotado Mir Hossein Mousavi aduce que fue víctima de un fraude electoral (¿les suena familiar?), y sus principales seguidores han incitado a la gente a lanzarse a las calles para manifestar su inconformidad.

  • Por respeto al proceso electoral iraní, en este momento no es prudente si quiera comentar sobre las posibilidades de que haya habido fraude o irregularidades, sin embargo, debe apuntarse que los manifestantes han sido violentamente reprimidos por los cuerpos del orden en aquél país, y el derecho a la información ha sido vulnerado por el gobierno, ya que se ha impedido a los periodistas extranjeros que salgan a las calles a cubrir los actos de protesta (y represión) que están llevándose a cabo. Un funcionario del Ministerio de Cultura de Irán expresó a los medios que “ningún periodista tiene permiso para reportar, filmar o tomar fotografías en la ciudad”3.

  • Condenamos enérgicamente los actos de represión y de violencia que se están llevan a cabo en aquél país, y repudiamos cualquier menoscabo al derecho a la información y la libertad de expresión de los habitantes de este planeta, así como cualquier otra violación a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Asimismo, denunciamos que nuevamente los instrumentos del Derecho Internacional han demostrado su incapacidad de reacción oportuna y eficaz ante las flagrantes violaciones a los Derechos Humanos.
Es importante que los profesionales de la información estén presentes en los hechos ya que a través de ellos se ve materializada una de las manifestaciones del derecho a la información, el derecho de recibir información. No debemos dejar de recordar uno de los lemas más significativos de la Campaña permanente de protección a periodistas en México "Si no están... ¿quién nos informa? TE HACE DAÑO NO SABER".