Where is the love

Si sólo tienes amor por tu propia raza
lo único que harás será dar pie a la discriminación
y la discriminación genera odio
y cuando odias, te pondrás furioso


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jueves, 16 de julio de 2009

La reflexión desde la FNPI y La reinvención de los impresos

Profesionales de la información
Ensayo

En principio todo periodismo es de investigación
[1] ya que es requisito indispensable saber del hecho o información que se dará a conocer, pretende vigilar al poder y darle voz a aquellos que no la tienen.[2]

“El periodismo ha de vigilar a los escasos poderosos de una sociedad en representación de los muchos que no lo son, para así evitar las tiranías”[3]. Los profesionales de la información pretenden dar a conocer hechos e informaciones sobre los cuales han investigado y saben que son de interés general.

“Informar es esencialmente hacer asistir a un acontecimiento; es decir, mostrarlo, pasar al estadio en que el objetivo consiste en decir que la mejor forma de informar es asistir directamente”[4]. Evidentemente no podemos presenciar todos los acontecimientos nacionales, mucho menos lo internacionales; sin embargo, de una u otra forma éstos afectan nuestra cotidianeidad, por lo que aquellos que resulten de interés general o que sean indispensables para poder tomar mejores decisiones debemos conocerlos y esta posibilidad la da el periodismo.

Resulta por demás extraño que en los últimos tiempos se haya perdido de su verdadera labor el profesional de la información y diera lugar a protagonismos, desinformaciones[5] y subinformaciones[6].[7] De acuerdo con Víctor Roura se debe apostar por la calidad moral de los profesionales de la información a través de seminarios, platicas y conferencias; con la intención de recuperar los viejos lineamientos del periodismo, que no por antiguos dejan de ser necesarios para el ejercicio periodístico actual.[8]

Afortunadamente “los públicos se hacen cada vez más exigentes y más intolerantes ante la sospecha de parcialidad o de falla humana tan frecuentes en un oficio esencialmente falible”[9], las redacciones se deben preocupar porque las informaciones sean veraces y los hechos comprobables, independientemente de la tendencia del medio de comunicación colectiva.

“El mundo se le está escapando al periodismo”[10], aceptar como fatal la cita anterior implicaría inevitablemente su desaparición, el periodismo en esencia da a conocer a la sociedad el acontecer mundial y nacional; si el mundo se le está escapando ¿dónde quedará entonces su aportación?

La sociedad como en universo está en continuo movimiento el cual en sí mismo ocasiona cambios, no se puede apostar por un ejercicio de la labor periodística estático, hacerlo resultaría terrible para procurar su subsistencia, evidentemente los cambios son algo que se debe preveer en todo momento y el periodismo no queda excluido de lo anterior. Existen muchísimos ejemplos; sin embargo, el que nos interesa en esta ocasión es la internet[11] que da la posibilidad de acercarnos en segundos al acontecer mundial y nacional.

Evidentemente el papel del periodismo es procurar que sus sitios oficiales presenten información confiable y de forma oportuna “la gran deuda de los diarios en Internet sigue radicando en los contenidos poco originales y acuciosos”[12]. Lo necesario es ir adoptando mecanismos y medidas que hagan que esta labor no sea imposible de realizarse, se debe apostar por la especialización de los profesionales de la información con la intención de que no exista una saturación en cuanto a la carga de trabajo que a la larga va a ser imposible de afrontarse.

No sé si los medios impresos desaparecerán, seguramente encontrarán una forma de subsistir que sea menos perjudicial para el ambiente[13] y mucho más rentable[14] para los empresarios y para el público en general; una de estas formas es que los medios impresos mantengan contenidos diversos que los mostrados en internet y en los demás medios de comunicación colectiva.

No confío en que internet sea la solución a los problemas del periodismo actual, considero que sus problemas son de fondo y su solución debe ser global. Internet representa un nuevo medio en el que se puede expresar el periodismo, en este caso compite contra blogs y demás publicaciones contenidas en la red. De acuerdo con Walter Lippman “el periodismo no podría ser dejado en manos de personas no estrenadas para informar”[15], la aseveración anterior en México carece de toda validez ya que la mayoría de las personas que se dedican a la labor de informar no tienen el “entrenamiento” para desarrollar esa labor; quizá, en todo caso, primero debe promoverse la profesionalización de la profesión.

Lamentablemente no todas las personas tienen los recursos y mucho menos cuentan con las posibilidades de acercarse a una computadora que a la vez cuente con una conexión a la red[16], se afirma que es lamentable porque internet sí da la posibilidad de tener acceso a mucha información, ciertamente dependerá de los lectores y de los medios que se dan a conocer a través de ella la calidad informativa y la discriminación de la información.

Internet, los medios impresos y los medios de comunicación colectiva en general, tratándose del ejercicio periodístico y de la labor informativa deben volver a recuperar al interior de sus redacciones a aquéllos que eran considerados comprometidos sociales, de mentalidad independiente, convencidos de la labor informativa;
[17] si lo que se pretende es que se recupere la confianza en su labor y se pueda mantener su profesión.

martes, 14 de julio de 2009

Derecho a la información en México, una conquista aún lejana

Profesionales de la información
PARTE I, II Y III
I Introducción

Si bien desde un punto de vista filosófico los valores son universales e inmutables, no ocurre lo mismo con la forma en que las sociedades ven estos valores ni, mucho menos, la forma en que se legislan. Por ejemplo, en la actualidad se reconoce como indiscutible el derecho a la libertad, lo que ha llevado a que prácticamente en todo el mundo esté prohibida la esclavitud (por más que ésta se siga dando en algunos sitios, pero de manera ilegal) hace relativamente poco tiempo era motivo de discusión y apenas unos cientos de años atrás, era una institución totalmente respetable.

Lo mismo podemos decir del derecho a la información, sobre todo cuando el concepto de información, tal como se entiende en las sociedades actuales, es un fenómeno cultural extraordinariamente reciente en la historia del mundo. Como asegura el doctor José Antonio Forzán:

Es apenas en la Revolución Industrial, con su consecuente desarrollo de grandes ciudades y masas más o menos alfabetizadas que surgen los medios de comunicación colectiva tal como los conocemos hoy en día. ¿Y por qué medios de comunicación colectiva? Porque son los instrumentos tecnológicos que permiten que una colectividad, sin importar la forma en que esté constituida, adquiera información y, posteriormente, la difunda y retroalimente.
De hecho, en la exposición de motivos de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, el gobierno mexicano expresa:
La información es un elemento imprescindible en el desarrollo del ser humano, ya que aporta elementos para que éste pueda orientar su acción en la sociedad.
El acceso a la información es una instancia necesaria para la participación ciudadana y la protección de los derechos civiles, dado que sin información adecuada, oportuna y veraz, la sociedad difícilmente se encuentre en condiciones óptimas para participar en la toma de decisiones públicas. A efecto de lo anterior ha surgido la necesidad de utilizarla de manera racional y productiva en beneficio del individuo y de la comunidad, para lo cual nuestra constitución la ha establecido como una garantía individual de todo gobernado y, la legislación secundaria en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, ha incorporado reglas que buscan garantizar el ejercicio efectivo de este derecho.
El derecho a la información regula el conjunto de normas jurídicas referentes a la información y los límites de las libertades informativas; regula la relación entre la sociedad, los medios de comunicación y el estado. Por lo tanto, el derecho a la información, se perfila como un derecho humano que regula el derecho a investigar, a transmitir o difundir y a recibir información. María Elena Mesta Fernández, licenciada en derecho y maestra de derecho ambiental, explica:
La información es un elemento imprescindible en el desarrollo del ser humano, ya que aporta elementos para que éste pueda orientar su acción en la sociedad. A efecto de lo anterior ha surgido la necesidad de utilizarla de manera racional y productiva en beneficio del individuo y de la comunidad, para lo cual la legislación ha incorporado reglas que buscan garantizar el ejercicio efectivo de este derecho.
II Modernidad y libertad

La modernidad suele vincularse con la libertad, de tal manera que el cumplimiento de los estándares para su desarrollo hacen difícil pensar tanto en el fin de la modernidad como en su propio desarrollo. Por un lado, tenemos voces que claman por acabar con “el libertinaje de los medios” esgrimiendo razones que van desde las clásicas del pudor, hasta otras que tienen que ver con la seguridad nacional.

Sin embargo, es innegable que el conocimiento y por ende, la libertad de conocimiento, es tal vez el único medio para lograr una sociedad participativa, justa y libre. Claro, esta libertad, como todas las demás, requiere que se ejerza con responsabilidad. Sin embargo, el estado debe garantizar los medios necesarios para que se cumpla.

Por otro lado se presenta el hecho innegable de un “exceso” ya que en una sociedad como en la que vivimos la información y la comunicación constituyen variables determinantes de la vida cotidiana que se ven señaladas por la explosión de todo tipo de medios, desde los tradicionales hasta los más modernos tales como internet. Suponemos, como expresa el escritor José Saramago, que deben existir límites racionales ante este fenómeno.

Si una persona recibiera en su casa, cada día, 500 periódicos del mundo entero, y si esto se supiera, probablemente se diría que está loca. Y sería cierto. ¿Quién, sino un loco, puede proponerse leer cada día 500 periódicos? Tendría que leer uno cada tres minutos, o sea, más de 20 por hora, y eso durante las 24 horas… Algunos olvidan esta evidencia cuando se agitan de satisfacción anunciándonos que ahora, podemos recibir 500 cadenas de televisión. ¿De qué forma 500 cadenas de televisión van a informarnos mejor que 500 periódicos que no podemos, materialmente, leer?
III El trabajo de los medios

Pero, cuán difícil parece ser esta tarea al ver el trabajo de algunos medios. El espectáculo que manejan los medios de comunicación colectiva, independientemente de su masificación, está sujeto por un lado a los gustos y necesidades marcadas por las sociedades y modelos consumistas, enajenados y desinteresados en retomar aspectos que sirvan a los mejores intereses del ser humano y, por otro lado, esos mismos medios son muchas veces instrumentos de poder que corrompen de inicio la tarea de los informadores, como expresa el maestro en ciencias Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán:

Hay una sobre oferta de información. Pero, ¿realmente hay diferencia entre lo que es la oferta? o ¿no es la reproducción multiplicada de lo mismo? Vemos, por ejemplo, que en los periódicos se reproducen anuncios, información sobre personajes internacionales, fotos idénticas, notas pagadas, etc. En la tv por cable el asunto es peor. Un canal transmite las mismas caricaturas una y otra vez, hay canales exclusivos de deportes (para que siempre sea domingo), de la naturaleza, de arte… Mucha oferta aparente, pero poca diversidad sustantiva. La gente, ante esto, se convierte al zapping. La gran cantidad de información es en realidad desinformación.
Por medio de la libertad es posible instruir el conocimiento, fomentar las ciencias, las artes, la política en su acepción más alta; la libertad es el nutrimento para la democracia, que trasciende las personas e influye en las cosmogonías de las sociedades para que aprendan a formar un juicio crítico de su entorno, alejado de susceptibilidades y tergiversaciones.

La libertad se refuerza y mantiene a través del tiempo y de los medios que la difunden. Sigue en la mente de las generaciones a pesar de su inexistencia o su persecución, pese al hartazgo comunicativo del que hablamos anteriormente, a los ataques directos y al desprecio de muchos sectores que, como mencionamos antes, desde trincheras de izquierda o derecha, escudados en la moral o en la seguridad, pretenden coartarla, coptarla, disminuirla, atacando el principio que no por aparecer en el Nuevo Testamento deja de ser cierto y universal, referente a que la verdad “nos hará libres”.

El escritor Eduardo Galeano habla, precisamente, del problema del hartazgo comunicativo cuando dice:

Nunca el mundo ha sido tan desigual en las oportunidades que brinda, pero tampoco han sido nunca tan igualadas las ideas y las costumbres que impone. La igualación obligatoria que actúa contra la diversidad cultural del mundo impone un totalitarismo de la desigualdad de la economía.
En el mundo sin alma que se nos obliga a aceptar como único posible, no hay pueblos, sino mercados; no hay ciudadanos, sino consumidores; no hay naciones, sino empresas; no hay ciudades, sino aglomeraciones; no hay relaciones humanas, sino competencias mercantiles.
Y menciona uno de los culpables:

Los medios de comunicación de la era electrónica, mayoritariamente puestos al servicio de la incomunicación humana, están imponiendo la adoración unánime de los valores de la sociedad de consumo, y nos están otorgando el derecho a elegir entre lo mismo y lo mismo, en un tiempo que se vacía de historia y un espacio universal que tiende a negar el derecho a la identidad de sus partes.